El reloj biológico

En los últimos años, la cronobiología –ciencia que estudia los cambios biológicos que presenta un individuo a lo largo del tiempo– ha tomado más fuerza y rigor científico, hasta el punto de que este concepto, desconocido para la mayoría, se ha posicionado como una herramienta eficaz a la hora de conocer los diferentes cambios fisiológicos que se producen en el organismo a lo largo del día. Con el fin de aplicarlo al campo de la alimentación, surge la cronodieta que, según la doctora María Teresa Barahona, especialista en nutrición, «consiste en adaptar la composición de los alimentos a los biorritmos del cuerpo». En este sentido, el ritmo circadiano, también conocido como vigilia y sueño, se erige como el principal responsable para entender cómo funciona la cronodieta. Por ello, no es casual que el comportamiento alimentario se vea condicionado una serie de neuromediadores, responsables de proporcionar energía durante el día y descanso por la noche. «Por la mañana y al mediodía es necesario un aporte de tirosina que permite la síntesis de dopamina y noradrenalina que favorecen la activación física e intelectual, así como una capacidad de reacción frente al estrés. Sin embargo, por la tarde y por la noche, el consumo de alimentos ricos en triptofano va a aumentar la síntesis de indolaminas, serotoninas y melatonina, capaces de inducir el sueño», matiza Barahona.

Tags :

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll Up